sábado 31 de octubre de 2009
Tengo
Tengo la mirada rota
la fiesta perdida
y los besos robados de menos.
Tengo el espejo de repente en la noche
los pantalones llenos de peces
y la nostalgia cansada
de navegar sin mi.
Recorro los caminos
de las piedras y los castros
todavía escondida de luna
de mares
y castillos.
la fiesta perdida
y los besos robados de menos.
Tengo el espejo de repente en la noche
los pantalones llenos de peces
y la nostalgia cansada
de navegar sin mi.
Recorro los caminos
de las piedras y los castros
todavía escondida de luna
de mares
y castillos.
lunes 22 de junio de 2009
Un día

Un día
descuidada y rebelde
me acercaré al acantilado de tu cama
me lanzaré con hebras de azafrán
a la intemperie de tus piernas
y reposaré allí mi cuerpo
de guerrera
Un día
montaré un caballo con crines de tomillo
y no me alcanzarán los malos
ni los buenos
porque yo sólo viajo con los otros
que se han quedado atrás en las retamas
Un día
catalejo de canela
miraré en lo profundo de mis sueños
allí dónde se bañan mis duendes con mis brujas
y prepararé con toda mi experiencia
una hoguera –pequeña-
Después dormiré como al principio
a la intemperie
descuidada y rebelde
sobre tus piernas
descuidada y rebelde
me acercaré al acantilado de tu cama
me lanzaré con hebras de azafrán
a la intemperie de tus piernas
y reposaré allí mi cuerpo
de guerrera
Un día
montaré un caballo con crines de tomillo
y no me alcanzarán los malos
ni los buenos
porque yo sólo viajo con los otros
que se han quedado atrás en las retamas
Un día
catalejo de canela
miraré en lo profundo de mis sueños
allí dónde se bañan mis duendes con mis brujas
y prepararé con toda mi experiencia
una hoguera –pequeña-
Después dormiré como al principio
a la intemperie
descuidada y rebelde
sobre tus piernas
Imagen: Lumbre en la chimenea. Flickr
domingo 24 de mayo de 2009
sábado 9 de mayo de 2009
De ti me queda
De ti me queda
el futuro incompleto
la mirada atrás
la juventud asombrada.
De ti me quedan
una o dos costumbres
imágenes en color
escritos con nombres
los nuestros
y un par de botas que compramos juntos
por las calles de M.
Querías que fueran las mejores
-te durarán siempre-
Aún las tengo.
el futuro incompleto
la mirada atrás
la juventud asombrada.
De ti me quedan
una o dos costumbres
imágenes en color
escritos con nombres
los nuestros
y un par de botas que compramos juntos
por las calles de M.
Querías que fueran las mejores
-te durarán siempre-
Aún las tengo.
sábado 25 de abril de 2009
Vaivén
A veces me desplomo
rodeada de actividad
arrastro un deseo de acabar
y comenzar a pintar un lienzo de lavanda
con mi nombre
en cada rayo de luz
la vida se me muestra como un silencio interrumpido
por espirales blancas
por flechas sin diana
y calles de pobreza por las que arrastro
una jaula vacía
la vida está llena
de ambiguos túneles creados por mí
para alejarme
para acercarme al mío
a mi silencio
al miedo de morir
interrumpido
por esta
atronadora algarabía
en la que ni siquiera escucho
lo que soy ni lo que siento.
rodeada de actividad
arrastro un deseo de acabar
y comenzar a pintar un lienzo de lavanda
con mi nombre
en cada rayo de luz
la vida se me muestra como un silencio interrumpido
por espirales blancas
por flechas sin diana
y calles de pobreza por las que arrastro
una jaula vacía
la vida está llena
de ambiguos túneles creados por mí
para alejarme
para acercarme al mío
a mi silencio
al miedo de morir
interrumpido
por esta
atronadora algarabía
en la que ni siquiera escucho
lo que soy ni lo que siento.
lunes 13 de abril de 2009
Calma antes de la tormenta
Estoy tranquila
tú también lo estás.
Dentro, en la casa
respiran todos los que vivieron
que ya no habitan.
En el camino, la única señal
invita a los fantasmas a que crucen de la mano
y viajen hacia otro lugar
menos quieto
menos al borde
con más recuerdos y futuro.
Quizá en el árbol
hoy solo
mis hijos jugaron una vez
escribiendo sus nombres
quizá jugamos tú y yo
trazando los nuestros
y nos fuimos.
El cielo se mueve entre azules y violetas
danzando historias de infancias olvidadas
tormentas que lo borran todo
incluso el lugar desde el que te espero
tranquila
detrás de la montaña
donde tú también estás.
Imagen y título tomados de http://valcode.blogspot.com/
domingo 12 de abril de 2009
domingo 5 de abril de 2009
Sinónimos de la mediocridad
Hay gris hojalata
en esta clase neutra,
en este espacio quieto
enorme de monólogos.
Aburrida,
triste,
escucho medio atenta.
Distraída escribo
versos
hojalata.
en esta clase neutra,
en este espacio quieto
enorme de monólogos.
Aburrida,
triste,
escucho medio atenta.
Distraída escribo
versos
hojalata.
viernes 27 de marzo de 2009
María
María se disfraza de aceitunas y bellotas
tarareando en la campiña
serpentinas de girasoles y amapolas.
Bajo la milenaria encina el horinzonte
teje partituras de trigo, de luz, estrellas.
La acequia
refresca bullicios de lana y pan,
amarillos de sol y polvo
canciones de olivos, harina y tierra.
María, untuosa, ríe canela.
tarareando en la campiña
serpentinas de girasoles y amapolas.
Bajo la milenaria encina el horinzonte
teje partituras de trigo, de luz, estrellas.
La acequia
refresca bullicios de lana y pan,
amarillos de sol y polvo
canciones de olivos, harina y tierra.
María, untuosa, ríe canela.
domingo 22 de marzo de 2009
El sin embargo de Agripina
Sin embargo…
Una tarde, al abrir la puerta, un olor a café recién hecho atraviesa el pasillo hasta el primer recuerdo de Agripina y allí, lo inunda. Lo llena, la llena, como una borrachera, como una ópera, como un verano de siesta con amante, como el nacimiento de un hijo, como el dolor. La estela con vida propia ha cruzado el pasillo, recorriendo una distancia de años en segundos, deshaciendo los botones, abriendo las ventanas, penetrando en habitaciones oscuras y olvidadas. Agripina corre escaleras abajo, como el primer día, en su primer recuerdo. Cuatro pisos de vida y sólo un día de memoria. Cuatro pisos de vestidos sin poner.
Llega al portal. La luz de Barcaloca es el único cuadro de aquella exposición. Lo atraviesa.
Agripina anda hasta la estación y subiéndose al tren, despeinada, deja de par en par abiertos todos los rincones de su antigua casa.
Una tarde, al abrir la puerta, un olor a café recién hecho atraviesa el pasillo hasta el primer recuerdo de Agripina y allí, lo inunda. Lo llena, la llena, como una borrachera, como una ópera, como un verano de siesta con amante, como el nacimiento de un hijo, como el dolor. La estela con vida propia ha cruzado el pasillo, recorriendo una distancia de años en segundos, deshaciendo los botones, abriendo las ventanas, penetrando en habitaciones oscuras y olvidadas. Agripina corre escaleras abajo, como el primer día, en su primer recuerdo. Cuatro pisos de vida y sólo un día de memoria. Cuatro pisos de vestidos sin poner.
Llega al portal. La luz de Barcaloca es el único cuadro de aquella exposición. Lo atraviesa.
Agripina anda hasta la estación y subiéndose al tren, despeinada, deja de par en par abiertos todos los rincones de su antigua casa.
jueves 19 de marzo de 2009
mis pronombres objetivo
te provoco
contándote al bailar
los juegos que imagino
te provoco desde el desayuno
comiendo la fruta
que me pelas
bebiendo la leche
que calientas
diciendo que me voy
rápido
al trabajo
te provoco cuando entras por la puerta
y canto una canción
inventada para ti
éstas son
sólo tres
cotidianas estrategias
contándote al bailar
los juegos que imagino
te provoco desde el desayuno
comiendo la fruta
que me pelas
bebiendo la leche
que calientas
diciendo que me voy
rápido
al trabajo
te provoco cuando entras por la puerta
y canto una canción
inventada para ti
éstas son
sólo tres
cotidianas estrategias
lunes 9 de marzo de 2009
Agripina Solaz
Agripina Solaz es una mujer vetusta, de moño alto y pequeño, de pelo fino y moreno. Tiene unos 60 años, con la delgadez de quien ha pasado hambre de amor. Vive en Barcaloca, una mediana ciudad de provincias bulliciosa y colorida en la que ella, resalta pintoresca por su camisa blanca abotonada hasta el cuello y su falda azul marino con olor a limpieza. Un aspecto disonante con la época en la que vive. Ni siquiera es beata, ni va a misa, ni reza. Agripina Solaz no es de esas. Agripina trabaja en una joyería y nunca se ha preguntado qué tal lucirían en ella los pendientes de diamantes ni los collares de gemas preciosas. Es educada, servicial y discreta. Su belleza jamás ha sido explorada, ni por ella ni por nadie. Cuando va a casa, el silencio la espera junto al paragüero, con dos paraguas de colores neutros, una casa de techos altos y una cama grande en la que desaparece rígida e inmaculada cada noche.
Sin embargo…
Sin embargo…
sábado 7 de marzo de 2009
Una historia para el 8 de Marzo
Negro sobre rojo en una cama antigua,
reflejos y sombras
de imágenes marcadas de surcos,
besos.
Las medias color plata
guardan el almizcle
de una vida intensa.
Mujer de picos pardos
luchando en un tiempo
de género absoluto.
reflejos y sombras
de imágenes marcadas de surcos,
besos.
Las medias color plata
guardan el almizcle
de una vida intensa.
Mujer de picos pardos
luchando en un tiempo
de género absoluto.
jueves 5 de marzo de 2009
Diálogo II
Titular: "GRUPO ROCKERO DE JÓVENES ARRASA EN SU TIERRA"
-Grupo de Jóvenes…ja, ja...
-¿Te hace gracia? Aún somos jóvenes
-Me hace gracia porque tú todavía eres pequeño... Ven, acércate, te voy a enseñar a hacer la “a”
-Grupo de Jóvenes…ja, ja...
-¿Te hace gracia? Aún somos jóvenes
-Me hace gracia porque tú todavía eres pequeño... Ven, acércate, te voy a enseñar a hacer la “a”
viernes 27 de febrero de 2009
02.00 A.M.
en noches como ésta
desnuda
de sueños
camino cabizbaja cansada de cargar
con todas las calles
con sombras de animales
que aúllan ladran vienen
en noches como ésta
no llegan preguntas
tampoco respuestas
a mi habitación hueco hogar
caliente
de tiempo paralizado que pasa
en noches como ésta
el mundo me mantiene despierta
en el silencio
mientras tú mueres un rato
desnuda
de sueños
camino cabizbaja cansada de cargar
con todas las calles
con sombras de animales
que aúllan ladran vienen
en noches como ésta
no llegan preguntas
tampoco respuestas
a mi habitación hueco hogar
caliente
de tiempo paralizado que pasa
en noches como ésta
el mundo me mantiene despierta
en el silencio
mientras tú mueres un rato
viernes 20 de febrero de 2009
Diálogo
-Estoy triste
-¿Por qué?
-Hoy salí de caza y volví con las manos vacías
-Has traído el pan…
-Sí, pero ya no quedaba empanada y sé que los domingos te encanta
-¿Por qué?
-Hoy salí de caza y volví con las manos vacías
-Has traído el pan…
-Sí, pero ya no quedaba empanada y sé que los domingos te encanta
domingo 15 de febrero de 2009
Compañeras
La soledad está contigo. Es una mujer guapa, joven. Habla de ti.
La sigues atrapada por su embrujo; mientras, ella corre entre vaporosas telas, por misteriosos caminos. Sólo la ves a ella.
Vislumbras su silueta semidesnuda, mira hacia atrás, donde tú estás. Sonríe. Cada vez te lleva más lejos y cada vez estás más cansada, pero ella te atrae. No puedes dejar de seguirla. Es muy bella.
Se para.
Te coge de la mano, te muestra el lugar y te sorprendes.
Estás rodeada de muchas personas. Algunas conocidas, algunas amigas, muchas anónimas. A todas las sostienen de la mano mujeres muy bellas, como tu soledad.
Estáis en el lugar.
La sigues atrapada por su embrujo; mientras, ella corre entre vaporosas telas, por misteriosos caminos. Sólo la ves a ella.
Vislumbras su silueta semidesnuda, mira hacia atrás, donde tú estás. Sonríe. Cada vez te lleva más lejos y cada vez estás más cansada, pero ella te atrae. No puedes dejar de seguirla. Es muy bella.
Se para.
Te coge de la mano, te muestra el lugar y te sorprendes.
Estás rodeada de muchas personas. Algunas conocidas, algunas amigas, muchas anónimas. A todas las sostienen de la mano mujeres muy bellas, como tu soledad.
Estáis en el lugar.
jueves 12 de febrero de 2009
Fugaz
Un fuerte viento azota las cortinas…
parece que el calor ya se ha rendido.
Mañana lloverá, si no esta noche.
La vida se me escapa…
¡Oh!... ya se ha ido.
parece que el calor ya se ha rendido.
Mañana lloverá, si no esta noche.
La vida se me escapa…
¡Oh!... ya se ha ido.
domingo 8 de febrero de 2009
Roberto
Roberto llega todas las mañanas
y me mira
como mira un águila a su presa
desde el cielo
Roberto aparece al mediodía
llega por las tardes
y me ama
sólo trae una llave
la que quiero
Roberto entra en la noche
y me desnuda
como una ráfaga
como el águila
sin misterios
como quiero
y me mira
como mira un águila a su presa
desde el cielo
Roberto aparece al mediodía
llega por las tardes
y me ama
sólo trae una llave
la que quiero
Roberto entra en la noche
y me desnuda
como una ráfaga
como el águila
sin misterios
como quiero
viernes 6 de febrero de 2009
Casas
La casa de mi abuela está en el campo,
allí todas las casas son blancas y están juntas.
La casa de mi abuela tiene un balcón verde
y una puerta verde
y persianas verdes.
La casa de mi madre tiene tres alturas
y un patio de azulejos andaluces.
Yo vivo en un piso,
lejos de aquel campo,
del balcón y de mi madre.
allí todas las casas son blancas y están juntas.
La casa de mi abuela tiene un balcón verde
y una puerta verde
y persianas verdes.
La casa de mi madre tiene tres alturas
y un patio de azulejos andaluces.
Yo vivo en un piso,
lejos de aquel campo,
del balcón y de mi madre.
miércoles 4 de febrero de 2009
Travesuras
Llegó lloviendo con las llaves,
como una llama.
Pelirrojo y pícaro,
pidió perdón…
-Es un poco tarde, he traído la tarta
Llaves, llama, tarta, tarde.
Le llevé a mi habitación.
como una llama.
Pelirrojo y pícaro,
pidió perdón…
-Es un poco tarde, he traído la tarta
Llaves, llama, tarta, tarde.
Le llevé a mi habitación.
domingo 1 de febrero de 2009
Ambición
Apenas nocturna sobre tu acantilado
salvo la distacia de esta balsa nuestra
amante.
Llévame a tu lumbre
álzame en tus gestos
despacio, desnuda, espero.
Apenas callada
rozo la esencia de tu mente inquieta.
Regreso brillante
al lugar de donde vengo
nueva, dormida, hambrienta,
sola.
En esa quietud
bajo las sábanas
lo espero todo.
salvo la distacia de esta balsa nuestra
amante.
Llévame a tu lumbre
álzame en tus gestos
despacio, desnuda, espero.
Apenas callada
rozo la esencia de tu mente inquieta.
Regreso brillante
al lugar de donde vengo
nueva, dormida, hambrienta,
sola.
En esa quietud
bajo las sábanas
lo espero todo.
jueves 29 de enero de 2009
Invierno
tengo frío
tú estás
desnuda
no me he quitado el abrigo
sólo
observo tu risa
ni siquiera
tu fuego
arranca mi abrigo
negro
tú estás
desnuda
no me he quitado el abrigo
sólo
observo tu risa
ni siquiera
tu fuego
arranca mi abrigo
negro
sábado 24 de enero de 2009
Estancias
Entro
la foto me lleva
sin billete ni tregua
hacia un desierto
de historias ocre y luz
mares perdidos que nos han contado
la mesa
azul
impaciente
aguarda el primer acto
escucha de puntillas
un espacio en espera
un tic-tac imaginario
una cama que jadea
se deshace se acurruca
sobre la mesa
me preparas chocolate
porque sabes que me gusta.
la foto me lleva
sin billete ni tregua
hacia un desierto
de historias ocre y luz
mares perdidos que nos han contado
la mesa
azul
impaciente
aguarda el primer acto
escucha de puntillas
un espacio en espera
un tic-tac imaginario
una cama que jadea
se deshace se acurruca
sobre la mesa
me preparas chocolate
porque sabes que me gusta.
domingo 18 de enero de 2009
Te pillé...
Se agita un sentimiento
[varios].
Me desplazo en mi búsqueda,
arabesca
opalina
vibrante
cítrica.
A veces me encuentro.
[varios].
Me desplazo en mi búsqueda,
arabesca
opalina
vibrante
cítrica.
A veces me encuentro.
jueves 15 de enero de 2009
Confesiones
No he descubierto aún cómo revelarte mis secretos, que son pocos, ni soñar mis canciones todavía por inventar.
sábado 10 de enero de 2009
Cooking
Quiero prepararte un bizcocho.
Ingredientes excitados
esperando que los llame,
los transforme de su esencia
en alquimia de sentidos.
Intensa y corta vida.
Hoy huele a risas.
Ingredientes excitados
esperando que los llame,
los transforme de su esencia
en alquimia de sentidos.
Intensa y corta vida.
Hoy huele a risas.
sábado 27 de diciembre de 2008
Viajes
he decidido darme un baño en las hojas del otoño
hacerme una fotografía con mi gorro parisino
subiendo a lo más alto de tu cuerpo
algunas mujeres han tenido deseos peores
hacerme una fotografía con mi gorro parisino
subiendo a lo más alto de tu cuerpo
algunas mujeres han tenido deseos peores
jueves 18 de diciembre de 2008
Dormitorio
No me atrevo a explicarte el dormitorio.
Quizá porque su vida es efímera
y profunda.
A veces te lo cuento
narrándote otra historia,
atentos tus oídos
me sonríen.
A veces te lo explico con miradas,
ávidos tus ojos se entrecierran,
me agarran.
Al final te lo resumo en unos gestos,
te lo anoto en la piel
y nos dormimos.
Quizá porque su vida es efímera
y profunda.
A veces te lo cuento
narrándote otra historia,
atentos tus oídos
me sonríen.
A veces te lo explico con miradas,
ávidos tus ojos se entrecierran,
me agarran.
Al final te lo resumo en unos gestos,
te lo anoto en la piel
y nos dormimos.
viernes 12 de diciembre de 2008
Encuentros
Tus calles son de goma
y mis sandalias de sur;
de azul hechizo, de invierno rojo,
mis sandalias, sureñas
seseantes
sofocadas
sonrosadas,
bailan por tus calles,
de bombones-regalices
de castañas y dragones.
Mi honda es de intuición
y tus tobillos de azúcar,
de almendras blancas,
de miel, jalea real, piruletas.
Mi arma mágica, certera,
alcanza tus tobillos licuados,
garrapiñados
extrovertidos.
En una cama elástica,
de gominolas de fresa,
nos divertimos.
y mis sandalias de sur;
de azul hechizo, de invierno rojo,
mis sandalias, sureñas
seseantes
sofocadas
sonrosadas,
bailan por tus calles,
de bombones-regalices
de castañas y dragones.
Mi honda es de intuición
y tus tobillos de azúcar,
de almendras blancas,
de miel, jalea real, piruletas.
Mi arma mágica, certera,
alcanza tus tobillos licuados,
garrapiñados
extrovertidos.
En una cama elástica,
de gominolas de fresa,
nos divertimos.
sábado 6 de diciembre de 2008
Me recuerdas al verano
Me recuerdas al verano, cuando la tormenta empieza en el campo y todo huele a naturaleza que respira.
Mi abuela está nerviosa, no le gustan las tormentas porque de pequeña, no eran como ahora. Mucha gente moría alcanzada por un rayo puntero y fatal. El pararrayos está en el patio, junto al pozo blanco. Mi abuela enciende unas velas. Yo observo su ir y venir por la casa, sintiendo la empática y solidaria tensión de quien nunca experimentó el peligro. El motor de la electricidad se ha callado. El silencio y el ambiente denso son rotos melodiosamente. Dentro los pasos de mi abuela, su espalda trabajadora organizando todo, superando su terror cuidándome. Los rayos iluminan rítmicamente la cocina y de nuevo, las sombras anaranjadas son la única luz de esta escena íntima.
Un trueno. Tiembla la casa. Vibro.
Mi abuela habla en voz alta ahuyentando a los malos, como el pararrayos, creando un escudo invisible por toda la casa. La tierra empieza a susurrar a través de su olor diciéndome que está llena. Me inunda como lo hace el aroma que desprende el queso en los dibujos animados tomando la dirección de la nariz del ratón protagonista que entre mareado, embriagado e hipnotizado, sale de su agujero en la pared. Yo no salgo, no me muevo. Estoy en un temeroso disfrute. El aroma de la tierra se cuela por debajo de la puerta, por la chimenea, por las paredes, por los cristales. Refresca y me pongo una chaqueta, semi a oscuras. Es mi abuelo entonces quien me enseña a contar desde el relámpago hasta el trueno, aguardando el sonido seco y sordo que me asegura, llegará y se alejará. Fuera llueve intensamente sobre fondos morados. Pero yo me siento plena; con la emoción del peligro que no me alcanzará por el escudo protector de mi abuela y por la lección de mi abuelo para comprender y conocer el ritmo cadente de la naturaleza, con la seguridad de un lugar íntimo y profundo para siempre.
Me recuerdas al verano, cuando la tormenta empieza en el campo y todo huele a naturaleza que respira. Cuando te observo llegar con la fuerza de la vida y empiezo a contar… uno… dos… tres… cuatro… Ya estás aquí.
Mi abuela está nerviosa, no le gustan las tormentas porque de pequeña, no eran como ahora. Mucha gente moría alcanzada por un rayo puntero y fatal. El pararrayos está en el patio, junto al pozo blanco. Mi abuela enciende unas velas. Yo observo su ir y venir por la casa, sintiendo la empática y solidaria tensión de quien nunca experimentó el peligro. El motor de la electricidad se ha callado. El silencio y el ambiente denso son rotos melodiosamente. Dentro los pasos de mi abuela, su espalda trabajadora organizando todo, superando su terror cuidándome. Los rayos iluminan rítmicamente la cocina y de nuevo, las sombras anaranjadas son la única luz de esta escena íntima.
Un trueno. Tiembla la casa. Vibro.
Mi abuela habla en voz alta ahuyentando a los malos, como el pararrayos, creando un escudo invisible por toda la casa. La tierra empieza a susurrar a través de su olor diciéndome que está llena. Me inunda como lo hace el aroma que desprende el queso en los dibujos animados tomando la dirección de la nariz del ratón protagonista que entre mareado, embriagado e hipnotizado, sale de su agujero en la pared. Yo no salgo, no me muevo. Estoy en un temeroso disfrute. El aroma de la tierra se cuela por debajo de la puerta, por la chimenea, por las paredes, por los cristales. Refresca y me pongo una chaqueta, semi a oscuras. Es mi abuelo entonces quien me enseña a contar desde el relámpago hasta el trueno, aguardando el sonido seco y sordo que me asegura, llegará y se alejará. Fuera llueve intensamente sobre fondos morados. Pero yo me siento plena; con la emoción del peligro que no me alcanzará por el escudo protector de mi abuela y por la lección de mi abuelo para comprender y conocer el ritmo cadente de la naturaleza, con la seguridad de un lugar íntimo y profundo para siempre.
Me recuerdas al verano, cuando la tormenta empieza en el campo y todo huele a naturaleza que respira. Cuando te observo llegar con la fuerza de la vida y empiezo a contar… uno… dos… tres… cuatro… Ya estás aquí.
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