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domingo, 22 de marzo de 2009

El sin embargo de Agripina

Sin embargo…

Una tarde, al abrir la puerta, un olor a café recién hecho atraviesa el pasillo hasta el primer recuerdo de Agripina y allí, lo inunda. Lo llena, la llena, como una borrachera, como una ópera, como un verano de siesta con amante, como el nacimiento de un hijo, como el dolor. La estela con vida propia ha cruzado el pasillo, recorriendo una distancia de años en segundos, deshaciendo los botones, abriendo las ventanas, penetrando en habitaciones oscuras y olvidadas. Agripina corre escaleras abajo, como el primer día, en su primer recuerdo. Cuatro pisos de vida y sólo un día de memoria. Cuatro pisos de vestidos sin poner.

Llega al portal. La luz de Barcaloca es el único cuadro de aquella exposición. Lo atraviesa.

Agripina anda hasta la estación y subiéndose al tren, despeinada, deja de par en par abiertos todos los rincones de su antigua casa.

12 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Agripina me cae bien, podríamos juntarla con Justiniano.

Besos.

Magah dijo...

Me parece que Agripina es un ser que está renaciendo.

Una estela la atraviesa, desde su memoria, allí, en algún momento debe haber habido ventanas abiertas que dieran luz a las habitaciones.

Cariños.

EL SUEÑO DE GENJI dijo...

Amiga Bambú, parece ser que Agripina por fin ha decidido ser quien siempre habría deseado ser, vivir su vida y explorar su lado más salvaje sin importarle lo que los otros, esos seres engalanados para pasar día tras día en la terraza del café de la plaza sin mayor ansia que el chismorreo y el cotilleo, digan o piensen...

Ojala llegue lejos, Ojala recupere tantos años, ojala explore esa belleza no explorada. ojala viva la vida. Tan sólo ¡ójala!

Belén dijo...

Esta Agripina si que me gusta si...

besicos

Fran dijo...

A mi también me gusta Agripina. La seguiré donde vaya.

Un beso seguido

Jorge Barreiro dijo...

Soy capaz de sentir lo que siente; bendita locura llegue cuando llegue.
Un abrazo

josin dijo...

Me parece muy bien esos espacios abiertos y la huida como un simbolismo de seguir con la vida de uno y a la vez recordar para seguir disfrutando de lo bueno que hemos hecho o de lo que hemos disfrutado. A lo hecho pecho y para adelante porque aunque no lo creamos aún nos quedan muchas por hacer y por disfrutar, eso si también apareceran difucultades que deberemos afrontar con todas nuestras fuerzas y con nuestro bagaje vital. Un beso para una gran escritora y mejor persona.

Fero dijo...

Agripina es tan común que asombra y ensordece. Es esa cotidianidad la que atrae y llena, llena, como una borrachera, como una ópera... como el dolor.

excelente.

saludos.

Wycherly dijo...

Agripina!!! parece que comienzas!!


saludos!

Esperanza dijo...

Que intriga con Agripina, yo que me la había imaginado una bailarina nocturna de vida soez...

Me tienes intrigada, besos.

Aldabra dijo...

es muy muy bueno este relato, Bambú... sinceramente te lo digo... me parece genial...

tiene razón Toro, haría buena pareja con Justiniano.

Tienes entre manos todo un personaje, Bambú. Hasta el título me parece exquisito.

biquiños,

p.d.: tengo que reprimirme para no poner tu nombre de verdad... je je je... de hecho a Rosa le ha pasado conmigo ¿no te diste cuenta?

Reyes dijo...

La imagen de subirse al tren dejando abierta la casa me ha encantado...
es una rotunda declaración de libertad .
Muy bonito.
Besos.